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Volantines Araya: artesanos de una tradición familiar en Rancagua.

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El volantín se usó como medio de comunicación en los tiempos de la China imperial antes de Cristo. Después se propagó por todo el mundo, y en Chile habría llegado en el siglo XVIII con los monjes benedictinos durante los albores de la patria. Posteriormente su uso se fue masificando apareciendo especialmente para nuestras Fiestas Patrias y el inicio de la primavera.

 

En Población Irene Frei de Rancagua, don Sergio Araya Araya comenzó hace unos 60 años atrás con la confección artesanal de los tradicionales volantines que en esta época se encumbran en todo Chile. Fue él quien traspasó a sus hijos la técnica para confeccionarlos. Hoy son su hija Celia Araya Araya y su esposo Tito Rivera Salgado los continuadores de este oficio. En el taller que poseen en el patio de su casa, convergen los papeles multicolores, los palillos, el pegamento, los carretes, hilo sano,  los diseños y estampados de diversos tamaños que conforman una infinidad de colores y que unidos entre sí le dan la alegría y colorido al volantín.

 

“El volantín artesanal tiene mucha vida aún y un gran campo para desarrollarlo. Comencé hace como veinte años, de a poco fui aprendiendo de mis cuñados y finalmente con mi señora asumimos este trabajo artesanal. La técnica siempre se ha mantenido intacta durante toda la vida, solo se fue traspasando”, añadió don Tito. También cooperan en el taller sus hijos Francisco, Alejandra y Alonso, ayudando a estampar, pegar punteros y colocar tirantes. “Es una labor bonita, yo les ayudo y quiero aprender a fabricarlos y conocer las técnicas, además que me entretiene”, comentó uno de ellos.

 

Los niños y jóvenes son quienes más compran sus volantines, pero también adultos y abuelos que vienen con sus nietos. “Es un juego familiar, una tradición de nuestro país”, dice doña Celia. “Hemos tenido pedidos de Municipalidades, empresas y de muchas partes de Chile. A través de los años nos hemos ido ganando un prestigio por la calidad de nuestros volantines y eso se refrenda por los pedidos que recibimos en esta época, incluso ya en abril nos están llamando para pedirnos encargos”, dijo.

CLUB DE VOLANTINISMO

 

Esta familia también participa de un Club de Volantinismo Deportivo Kamikaze asistiendo a diferentes torneos de la especialidad. “Somos la organización de volantineros más antigua de la región, y solo en Rancagua hay cerca de catorce clubes. Hoy estamos cumpliendo con todas las normas que nos exige la ley en el caso de la fabricación, tenencia y porte del hilo de competición y que es de tres hebras. Tampoco se puede encumbrar en cualquier parte ni ocupar hilo que no cumpla con resolución sanitaria, menos pasarle este tipo de hilo a menores de edad. Solo distribuimos a mayores de edad y se les da una guía de despacho. En nuestro caso participamos en campeonatos de volantinismo deportivo y para ello entrenamos fuera de la ciudad en predios que nos facilitan, señaló Tito Rivera.

 

Hoy cuentan con 35 socios, a los que se suman sus respectivas familias. Es por ello que un campeonato puede convocar a más de quinientas personas, solo como público que asiste a ver la competencia en una jornada. Como es una competición, se juega con árbitros, veedores, con reglamentos y con puntaje como cualquier torneo deportivo. “La ley nos exige muchas cosas para practicar este deporte. Esta dice que la actividad se deberá ejercer en los lugares que determine la autoridad municipal competente y hasta la fecha no contamos con un volantinódromo a diferencia de Santiago u otras regiones. Existen patinódromos, para skate, velódromos, medialunas, etc. y en nuestro caso aún no se nos asigna un lugar adecuado. Hemos solicitado durante mucho tiempo que nos apoyen y no pasa nada, entones por un lado nos exigen cumplir con la ley y por otro las autoridades no cumplen el mandato que les impone la misma ley”, opinó.

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Su sueño es que el volantinismo sea declarado un deporte olímpico, porque “si ya es reconocido como deporte nacional es posible postularlo al comité olímpico y quién sabe si vemos elevar un volantín con la bandera Chilena en los juegos olímpicos”, finalizó don Tito.

 

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