PhD. Alexis Apablaza-Campos
Exeditor de Deportes de El Rancagüino
Académico Universidad UNIACC
Twitter @boleteador
Terminado el partido con Copiapó y saliendo del estadio con la bronca de un gol presumiblemente mal anulado por el VAR, escuchaba la conferencia de Ivo Basay en una radio local. Todo normal hasta que terminaron las preguntas, y el DT quiso seguir explayándose para un reconocimiento personal: 12 años después de su salida de O’Higgins, el Hueso reconocía que se equivocó en dejar tirado al Capo para tomar las riendas de Colo Colo.
“No es excusa, pero cuando yo me fui de O’Higgins estaba en otra etapa, quizás por la edad me fui, pero siento el mismo cariño independiente de que la gente me pueda gritar, pero acá lo pasé muy bien y tuvimos un desarrollo futbolístico importante. Llegamos a una semifinal, con un gran equipo y una gran institución”, declaraciones consignadas en la crónica del partido de nuestro medio.
En ese momento caminaba por la Plaza de Los Héroes, y pensaba que su autocrítica era justa y necesaria, por más que hubiese pasado el tiempo. Inmediatamente me rememoró a aquel periodo, tiempos en que era periodista a cargo de cubrir O’Higgins para El Rancagüino, recién egresado de la universidad y con tan solo 23 años.
Mi relación con Basay como DT de O’Higgins no fue fácil, pero tampoco significativamente conflictiva, pues creo que su manera de ser distante (y algo soberbia) con los medios es parte de su personalidad en general, aunque ello lo ha aplacado con el tiempo. En mi situación adicional de corresponsal de un periódico nacional, me advirtió de inmediato que nunca me daría una entrevista exclusiva, lo cual entendí no tenía nada que ver conmigo, sino con las diferencias suyas con aquel medio.
Recuerdo que en la previa de un partido con Ñublense, surgió el rumor de una posible partida a Colo Colo, el equipo era sólido líder del Clausura 2011 y el Hueso consiguió los refuerzos que había pedido para reforzar a un cuadro cuya moral quedó muy golpeada tras caer por 7 a 1 ante Universidad de Chile en las semifinales del Apertura de aquel año.
Inmediatamente me fui a la sede del club, y escuché la negativa de Pablo Hoffmann a una posible partida, pero algo me sorprendió: el silencio de Basay. Al no salir a negar el (hasta ese entonces) rumor, dejaba la puerta abierta a una partida. Inmediatamente asumí que el entrenador se iba, lo que se ratificó tras la negativa de hablar del tema tras el empate ante los chillanejos y ante la queja posterior de la familia Abumohor de que el técnico no les respondía el teléfono.
Ivo no solo se fue, sino que lo hizo de la peor forma posible. Al partido siguiente, ante Universidad Católica en San Carlos, en la charla técnica le dijo a los jugadores que no seguía, el equipo salió a la cancha totalmente desconcertado (como lo reconocieron los propios jugadores) y O’Higgins perdió aquella noche tanto ante su rival como a su cuerpo técnico. Tras el partido, Basay reconoció que se iba en conferencia, y dijo que explicaría motivos al día siguiente en La Gamboína, pero O’Higgins no lo dejó entrar a las instalaciones y, con ello, empezó una larga disputa entre el cuadro celeste, el DT y Colo Colo que solo dejó heridos: mientras el Capo terminó aquella campaña en el puesto 14 de 16; el Hueso llegó a semifinales, pero fue despedido sin completar ocho meses a cargo de los albos.
Por todo ello, decía que la autocrítica de Basay, aunque tardía, es justa y necesaria. Nobleza obliga a reconocer que también cometí errores en aquella época (como haber mencionado a un jugador participando en un acto de indisciplina, pero que él no cometió); por lo cual entiendo perfectamente su postura de equivocarnos por el ímpetu de la edad. En fin, éramos tan jóvenes…
