Fotos: Marco Lara
Fundación Cimbar realiza con éxito un taller gratuito en orfebrería básica para un grupo de adultos mayores y otro para jóvenes sordos de la región, gracias al apoyo del Gobierno Regional de O’Higgins y su consejo regional, mediante la adjudicación del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) 8% Comunitario 2025.
En esta iniciativa participan un total de 40 personas de diversas comunas de la región: 20 adultos mayores y 20 personas ligadas a la comunidad de sordos. Las clases comenzaron en noviembre pasado y culminarán en abril con una exposición abierta a la comunidad.
“Estamos muy contentos de apoyar y ser parte de un proyecto maravilloso que impulsa la inclusión junto con enseñar técnicas de orfebrería, lo cual es espectacular para las personas que asisten al taller. Esperamos que la comunidad se sienta muy cómoda y disfrute de esta hermosa experiencia”, afirmó el Gobernador Pablo Silva Amaya.
Como retribución social del proyecto, los propios alumnos del taller serán monitores en esta actividad gratuita para que los asistentes puedan elaborar un anillo con textura.
César Ortíz, orfebre y representante legal de la fundación, explicó que la iniciativa busca ampliar el acceso a oficios artísticos para comunidades que muchas veces no cuentan con oportunidades de formación. “Partimos el 2019 con la comunidad sorda y hoy por primera vez incorporamos a adultos mayores. Como fundación, uno de los ejes que tenemos es la equidad cultural, por lo tanto, queremos abrir espacio y acceso a las personas que no lo tienen”, dijo. Y agregó que, en el trabajo territorial de la fundación, “aparecieron personas mayores que sentían que este tipo de oficios era demasiado difícil. Les demostramos que no es así, que se requiere técnica, paciencia y práctica”.

Ortíz reconoce además que la experiencia de trabajar con adultos mayores les ha mostrado diversos ritmos de aprendizaje, ausencias por controles médicos o limitaciones físicas, pero siempre ha sido muy enriquecedor. “Acá buscamos que superen sus propias expectativas. Y algunos ya piensan en continuar con el oficio como una posible fuente de ingresos, mientras que otros lo viven como una terapia para relajarse y compartir”, añadió.
En estos talleres se muestra el amplio abanico de posibilidades que entrega la orfebrería, desde técnicas básicas hasta avanzadas. Gracias a este FNDR 8% se pudieron financiar los materiales, la difusión y algunas adaptaciones para los alumnos, como lo es una pantalla para mejorar la comunicación con la comunidad sorda y lupas para participantes con dificultades visuales. La mayoría de las herramientas, en tanto, fueron aportadas por la propia Fundación Cimbar.
Una de las monitoras del taller de orfebrería en cobre para ambos grupos es Jenny Correa quien explicó que comenzaron con el uso de herramientas y lo básico como es el calado con sierra. Igualmente, fue un gran desafío para ello al no saber el lenguaje de señas: “Me han logrado entender y están entusiasmados. Les recalco que esto no es una carrera, lo importante es aprender el oficio y el proceso de la orfebrería. Hasta ahora han aprendido técnicas de calado en brazaletes y aros, texturas y el recocido del material. Se les explicó el uso de las herramientas para que no se quemaran y se les ha ido exigiendo de a poco más. Ya han hecho anillos y collares y están felices porque no pensaron que lo lograrían. Ya lucen sus joyas y ya piensan en elaborar sus propios regalos”.

“El curso me llamó la atención porque trabajé 41 años en El Teniente y nunca imaginé cómo se hacían joyas de cobre. Nunca pensé que sería tan maravilloso trabajar con mis manos y usar la creatividad para forjar el cobre. Estoy eternamente agradecido por esta oportunidad. Los profesores tienen mucha paciencia para enseñar. Hago esto para ocupar mi tiempo; si me quedo en casa me enfermo. Esto me entusiasma mucho y me ayuda emocionalmente”. (Mario Valenzuela Lillo, participante)

“Supe del curso porque César es nuestro amigo orfebre y nos dio esta oportunidad. Ha sido una experiencia hermosa y también una terapia para mí, que tengo fibromialgia. Compartir con los jóvenes sordos y aprender el proceso del cobre, que no conocía, ha sido maravilloso. Me encantaría repetirlo porque también es una oportunidad laboral para emprender”. (Atalia Sánchez, facilitadora de la comunicación Agrupación Manos que Hablan)
“Vine a aprender sobre el cobre porque es muy importante para nosotros. Sentimos que somos la primera generación de personas sordas que aprende a trabajar este material. Este taller nos da ánimo, porque muchas personas sordas viven depresión o angustia. Aquí encontramos un espacio para nuestra salud mental. Nos gusta mucho venir y aprender. El profesor César es una gran persona; nos motiva y nos enseña con mucha dedicación”. (Damaris Díaz, presidenta Agrupación Manos que Hablan)


