Las verduras, el pan, los aceites y tantas otras cosas están caras. La inflación se nota en el día a día en los precios que pagamos. Explicaciones a este fenómeno hay varias, desde la situación mundial, la guerra en Ucrania y los retiros, eso sí encontrando en la teoría económica las respuestas.
Sin embargo hay otra situación que hace años afecta a Rancagua y a nuestra región y que no tiene forma de ser explicada en el marco del libre mercado, más allá de lo obligado que estamos a pagar el precio, esto es que nuestra capital regional objetivamente tiene uno de los precios de las bencinas más caros de Chile, incluso algunas semanas más alto que regiones extremas como Aysén u mineras como Antofagasta donde al menos hipótesis de costos de transporte podrían tratar de explicar este sobreprecio especialmente si se compara con la región Metropolitana.
Es fácil llegar a esta conclusión, basta mirar lo que reporta el sitio estatal www.bencinaenlinea.cl, donde en tiempo casi real se pueden comparar los precios de los combustibles en prácticamente todos los puntos de venta del mismo, donde al revisar los precios es evidente que en O´Higgins tenemos uno de los precios del combustible más caro del país.
Escenario similar al que se presentó en 2011 donde a través de estudios del Sernac y la investigación de este medio se determinó que en Rancagua sin razón económica que lo justificara, estaban las bencinas más caras del país. En ese momento se habló de posibles colusiones y denuncias ante la justicia -las que quedaron en nada- y empresarios reconocieron que “era la distribuidora la que fijaba los precios”, incluso ejecutivos de una importante cadena en ese momento aseguraron -fuera de cámara- que en Rancagua el precio era caro simplemente porque los rancagüinos lo pagábamos. La falta de competencia, la no existencia de “puntos blancos” es decir de bencineras que no operen bajo la marca de alguna de las grandes distribuidoras y que bajen los precios explican en parte el fenómeno. Es que sin estas bencineras “independientes” las grandes nos cobran más caro porque pagamos el precio. También es cierto que no es tan fácil no pagar este costo, porque muchas veces buscar un menor precio significa a su vez desplazarse varios kilómetros gastando precisamente más combustible, haciendo inoperante el supuesto ahorro.
Rancagua continúa en el top de las ciudades con las bencinas más caras del país
Con todo, especialmente en tiempos de crisis, se hace necesario buscar mecanismos para que no se pague un tan alto precio por las bencinas, uno de los más caros de Latinoamérica. Difícil ecuación, ya que no es tan simple el disminuir el impuesto ya que el Estado necesita fondos precisamente para enfrentar la emergencia.
Por mientras no queda sino cotizar, como decíamos el portal www.bencinaenlinea.cl, hace fácil mirar cuanto cobra cada servicentro y premiar con nuestra preferencia a aquellas estaciones que presenten menores cobros. Pero el desafío más grande es para las autoridades que deben estar atentas a posibles distorsiones del mercado que hacen que en O´Higgins en promedio tengamos una bencina más cara que en Aysén y por supuesto bastante más cara que en la región Metropolitana.
Luis Fernando González V
Sub Director
