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Falleció reconocida voluntaria de Parroquia del Buen Pastor y Hogar San José.

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En compañía de sus seres queridos y en su casa de calle Hermano Claudio del Barrio El Tenis, falleció la reconocida voluntaria de la Parroquia del Buen Pastor y del Hogar de ancianos San José, María Navarro Cabello (Q.E.P.D.), vecina del sector que siempre se destacó por su ayuda y gran solidaridad a los más necesitados.

 

Nacida en Curicó, María Navarro se trasladó hasta la capital regional en su época de adolescencia, donde contraería nupcias con el conocido comerciante rancagüino Luis Hugo Riquelme, formando su familia en una casa de calle Mac-Iver en la emblemática Población O’Higgins de la ciudad de Rancagua.

 

Dedicada a sus labores como trabajadora de la salud, en los años sesenta ayudaba a sus vecinos, colocándoles inyecciones y apoyándolos cuando requerían atención medica en el sector. “En esos tiempos no todos podían poner inyecciones y mi madre lo hacía con mucho gusto a los vecinos que lo necesitaban”, recuerda su hija María Riquelme Navarro.

 

Considerando la gran vocación de emprendedor de su marido, el año 1966 decidió apoyarlo y juntos fundaron Casa Lhugori, negocio con más de cinco décadas de funcionamiento en el corazón de la capital histórica, y que en sus inicios surgió en una vivienda de la calle Hermano Claudio. Así en más y junto a su familia alcanzaría el sueño de su casa propia.

 

Por los años ochenta y noventa, la señora María trabajó incansablemente para ayudar a niños y jóvenes, llegando a ser presidenta comunal de la Corporación para la Nutrición Infantil (Conin), desarrollando una potente labor social que no la abandonaría nunca, ya que siempre estuvo a disposición de diferentes instituciones y organizaciones de beneficencia de la comuna.

 

Reconocida como una gran voluntaria de la Iglesia del Buen Pastor, no hubo domingo que no faltara a misa, siendo destacada en distintas ocasiones por su gran trabajo de apoyo y solidaridad al templo, ubicado en calle Membrillar. Ese mismo ímpetu y ganas de ayudar, lo demostró en el Hogar de Ancianos San José, donde compartió con decenas de abuelitos y abuelitas tal como lo era ella.

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Sus últimos días los pasó junto a sus familiares más cercanos, convirtiéndose en un gran ejemplo de solidaridad, pues nunca dejó de ayudar hasta que su vida se apagó a los 90 años de edad, dejando dos hijos, seis nietos y siete bisnietos, quienes lloran su partida por el cariño y amor que les entregó en cada momento.

 

Hoy sus restos mortales están siendo velados en los Funerales Paz, ubicados en Manuel Matta 197 (detrás del gimnasio Hermógenes Lizana). El día 10 de julio a las 14:00 horas se realizará un responso por su descanso eterno, para posteriormente ser sepultada en el Parque Jardín Las Flores de Machalí.

 

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