- El administrador apostólico de Rancagua invitó a colaborar con las campañas solidarias impulsadas por la Iglesia y llamó a los jóvenes a ser solidarios en este tiempo de vacaciones de invierno.
Monseñor, durante esta semana se dieron a conocer las cifras de la Encuesta Casen, la cual indica que la pobreza aumentó en más de 2 millones de personas. Frente a esta realidad ¿cuál es la importancia de la campaña “Sigamos Multiplicando Solidaridad” de la Iglesia?
Era evidente la situación a la que íbamos a enfrentarnos en vista de un país que se encuentra paralizado o semiparalizado por la pandemia y también por la inestabilidad que está surgiendo en el ámbito político, que tiene una fuerte incidencia económica en la inversión y en la contratación. Por lo tanto, estamos viendo que hay más gente desocupada y los miles de empleos que se han perdido no se han recuperado.
Las circunstancias que estamos viviendo: estallido social, pandemia y crisis en el ámbito político en relación con las confrontaciones entre los convencionales constituyentes y el régimen jurídico que tenemos, causan momentos de inestabilidad. Por lo tanto, la campaña y el trabajo de la Iglesia en el ámbito de la solidaridad y la caridad son esenciales. Hago un llamado a darse cuenta de que estamos frente a mucha pobreza, ésta ha aumentado, por lo tanto, también hay que aumentar los esfuerzos y nuestra decisión de vivir con lo justo para que aquél que no tiene ni lo justo tenga lo necesario para vivir. La campaña hecha por la Caritas a nivel nacional y también en nuestras diócesis sigue adelante para llegar a las familias más necesitadas. Ese es el verdadero rostro de Cristo en este momento, aquel que está desempleado, aquel que está con muy poca esperanza frente a la realidad que estamos viviendo.
Monseñor, durante la pandemia muchos profesores de religión han manifestado una postergación de esta clase debido a la pandemia. Hoy, que a raíz de las modificaciones al plan Paso a Paso se podrá volver a clases presenciales ¿cuál es su mensaje para estos docentes?
La clase de religión que existe en Chile en los diferentes establecimientos educacionales está subvalorada: no tiene evaluación, una nota que tenga validez para efecto de los promedios y, muchas veces, se transforma en una clase de valores u otras temáticas, pero no de religión, a pesar de que los padres han pedido clases de religión. Esta situación con la pandemia se ha agudizado. Debido a que existe un tiempo limitado de exposición a las pantallas, la clase de religión ha pasado a segundo, tercer plano e incluso en muchas partes ha desaparecido. Por eso, el regreso a clases debe ser un aliciente para los profesores y un momento para volver a retomar los aspectos esenciales de la vida de los niños, que es la formación espiritual y religiosa. Muchos colegios van a comenzar a volver a clases en fase dos e incluso en fase uno, entonces, llamo a los profesores de religión a hacer valer nuestros derechos que son parte de la libertad religiosa: tenemos derechos, los padres católicos tienen derecho a que sus hijos reciban la formación católica. Pese a todas las controversias, me alegro profundamente que se haya tomado esta decisión de regreso a clases, porque vamos a tener contacto nuevamente con nuestros niños, a través de las clases de religión y formación.
Monseñor, ¿Cuál es su mensaje para los jóvenes en este momento que están comenzando las vacaciones de invierno?
Para muchos jóvenes empieza un tiempo de descanso, pero nosotros descansamos bien cuando servimos. Entonces, no confundir el descanso con la flojera, con la dejación, el hacer nada, el perder el tiempo. Sí hay que descansar, pero hoy también están muy presentes en muchos colegios, institutos y universidades, las campañas solidarias y los trabajos de invierno, que es ir a lugares donde hay personas necesitadas a ayudar. Hay muchos colegios que lo han organizado y realizado. También a los jóvenes de colegios nuestros han sido afortunados de tener la educación que tienen muchos jóvenes no han tenido esa posibilidad, entonces dense a los demás, vean en los demás la figura de Jesús, del Señor y sírvanlo.
