Lo que debería ser una convivencia armónica entre una institución educativa y su entorno se ha transformado en un «vía crucis» diario para los residentes de la Población Rubio, específicamente en el sector de Calle Campos con Avenida Millán, donde los vecinos denuncian estar «secuestrados» en sus propios hogares debido al uso indiscriminado de las calles y veredas como estacionamiento por parte de apoderados y trabajadores del Instituto O’Higgins.
La problemática, que se repite de lunes a viernes, afecta a una comunidad compuesta en su mayoría por adultos mayores, quienes ven mermada su calidad de vida y su seguridad ante la falta de fiscalización.
Para los residentes, salir de sus casas se ha vuelto una misión imposible, según lo manifestado por Carlos Fierro, vecino del sector, al relatar con frustración cómo el respeto básico ha desaparecido.
«El problema es el estacionamiento que tenemos, es cosa de todos los días. Todos somos adultos mayores, pero no hay respeto porque se estacionan arriba de las veredas. Yo mismo el año pasado llamé al 133 y hasta el día de hoy estoy esperando. Tenía que salir y no podía porque me tenían bloqueada la entrada», comenta Fierro.
Lo más alarmante, según Fierro, es la reacción de algunos conductores al ser interpelados: «Llego y le digo: ‘Señora, ¿sabe qué?’, y ahí me ponen el rosario completito (insultos). Incluso lo hacen con los niños arriba del auto».
La ocupación de las aceras no solo dificulta el tránsito peatonal de personas con movilidad reducida, sino que también atrae otros problemas de seguridad. Jorge Lobo, otro de los vecinos afectados, explica que la situación ha llegado a un punto crítico.
«Se estacionan en las veredas y viene gente del centro también. Cuesta pasar; si hay tres vehículos ahí, es difícil que uno pueda pasar por la acera», señala Lobo y advierte sobre un efecto secundario peligroso, ya que «Llega mucho ladrón por aquí, vienen a romper los vidrios de los autos y lo que pillan se lo roban».
AUSENCIA DE AUTORIDADES
A pesar de haber sostenido reuniones con la municipalidad y Carabineros el año pasado, los vecinos aseguran que las soluciones fueron «golondrinas de un solo día».
Según relatan, tras una mesa de trabajo, las autoridades fiscalizaron y cursaron partes una sola vez para luego no volver más.
El llamado de la comunidad es claro, solicitan inspectores municipales o Carabineros de manera recurrente y no esporádica; que se garantice la entrada y salida de los vehículos de los residentes y despejar las veredas para que los adultos mayores puedan caminar sin riesgo de accidentes.
«Que se preocupen de esta pobre población, donde habemos puros viejos», finaliza Jorge Lobo, resumiendo el sentir de un barrio histórico que hoy se siente olvidado por la ciudad.
Los vecinos no descartan escalar sus protestas si el Instituto O’Higgins y la Municipalidad de Rancagua no establecen un plan de ordenamiento vial que proteja la integridad de los residentes de la Población Rubio.







