Para los extranjeros debe ser difícil entender a los chilenos, especialmente cuando intentan descifrar nuestro curioso calendario de días feriados. No solo porque algunas celebraciones cambian de fecha, sino también porque, con el paso de los años, hemos cambiado el nombre y el significado de algunas de ellas.
De hecho, hace tiempo que el 12 de octubre dejó de celebrarse necesariamente ese día. La Ley 19.668 establece el traslado de este feriado a un lunes, según el día de la semana en que corresponda. Así, una fecha que durante siglos se recordó el 12 de octubre puede terminar conmemorándose varios días antes o después.
Pero el asunto no es solamente de calendario. ¿Qué celebramos realmente el 12 de octubre?
Tradicionalmente, en Chile se conoció como el Día del Descubrimiento de América. En otros tiempos se le llamó Día de la Raza, una denominación que fue perdiendo vigencia, entre otras razones, porque resulta difícil sostener una idea de raza española, americana o chilena que dé cuenta de la diversidad de nuestros pueblos.
Más tarde se impusieron otras denominaciones, como Día de la Hispanidad y Encuentro de Dos Mundos, expresiones que intentaron ofrecer una mirada diferente sobre la llegada de Cristóbal Colón a América, el 12 de octubre de 1492.
Las palabras, sin embargo, no son inocentes. Hablar de descubrimiento supone mirar el acontecimiento desde la perspectiva de quienes llegaron a este continente, como si aquí no existieran pueblos, culturas y civilizaciones. Hablar de encuentro, en cambio, parece sugerir una relación entre iguales, aunque la historia posterior estuvo marcada por la conquista, la dominación y profundas transformaciones para los pueblos originarios.
En España, el 12 de octubre es el Día Nacional. En América, en cambio, la fecha ha sido objeto de distintas interpretaciones y debates, porque la llegada de los europeos puede entenderse como un acontecimiento decisivo de la historia, pero también como el comienzo de un proceso cuyas consecuencias todavía forman parte de nuestras discusiones.
Entonces, ¿con cuál de estas denominaciones nos quedamos? ¿Qué queremos recordar cuando llega el 12 de octubre? Y, más aún, ¿tiene sentido mantener este feriado?
Quizás el problema no sea que tengamos un día para recordar este acontecimiento, sino que todavía no terminemos de ponernos de acuerdo sobre qué significa para nosotros. Porque recordar un hecho histórico no obliga a celebrarlo, del mismo modo que reconocer sus consecuencias no significa desconocer su trascendencia.
La pregunta sigue abierta: ¿es el 12 de octubre una fecha para celebrar, una oportunidad para reflexionar o simplemente otro feriado en nuestro calendario?
