Fotos: Nico Carrasco
Ofrecer un plato de comida caliente es una buena forma de abrazar al prójimo y al más necesitado. Eso lo saben muy bien en la Fundación Caritas Rancagua, que gracias a un programa de inclusión comunitaria ha fortalecido la realización de ollas comunes en la región, gracias al financiamiento del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) 8% Comunitario del Gobierno Regional y su Consejo Regional.
En la actualidad, esta iniciativa de Caritas apoya directamente a unos 50 comedores comunitarios de diez comunas de la región: Graneros, Machalí, Rengo, Rancagua, Requínoa, Chimbarongo, San Fernando, Santa Cruz, Quinta de Tilcoco y San Francisco de Mostazal. El objetivo es abordar directamente la necesidad de alimentación primaria a grupos de la población más vulnerables, principalmente adultos mayores y personas en situación de calle.
Desde la pandemia, el Gobierno Regional de O’Higgins ha financiado ollas comunes y comedores solidarios en distintos puntos de la región, como una forma de tender una mano amiga a quienes más lo necesitan, sin importar el motivo. El Gobernador Regional, Pablo Silva Amaya, resaltó la importancia de la continuidad de este programa, el cual es pionero a nivel país. “Para nosotros se trata de un hito muy importante que hemos trabajado con las organizaciones sociales y fundación Caritas para mantenerlo en el tiempo. Por sexto año consecutivo hemos financiado esta hermosa acción de ollas comunes, apoyando a las personas más necesitadas. Estamos muy felices de concretar un proyecto de estas características donde las personas son el eje central de la gestión”.

El sacerdote Cristian Catalán, presidente de la Fundación Caritas Rancagua, agregó que entregan unas 7.500 raciones diarias y hasta 30 mil al mes, “una cantidad bastante grande, atendiendo a las personas más necesitadas y vulnerables de la región”. También valoró la gestión local y la solidaridad de instituciones y personas que hacen posible contar con más apoyo para sacar adelante estos comedores.

“Nuestra misión es estar con los que más lo requieren, como personas mayores, en situación de calle o migrantes. Esta es una iniciativa que, con apoyo de la autoridad regional ha podido apoyar a cientos de comedores. Es importante recibir una comida digna porque hay personas que no comen todos los días, y comedores como este de la Cruz Roja en Machalí les aportan para alimentarse los demás días. Traen sus potes y ollas para tener en los próximos días”, aportó el secretario ejecutivo de Caritas, César Morales, realizando una positiva evaluación sobre este programa.

COMEDORES SOLIDARIOS
Con el presupuesto entregado a través del FNDR ($162.479.524), la fundación ha podido mejorar la calidad y frecuencia de las comidas ofrecidas en los comedores. Además de mejorar significativamente las raciones, también se ha podido modernizar la infraestructura de las cocinas con equipos industriales, ollas, refrigeradores y congeladores, asegurando la continuidad de la operación voluntaria.
Los testimonios de los beneficiarios y gestores, como la Cruz Roja de Machalí, subrayan el impacto transformador sobre la comunidad. Marina Salazar Soto, presidenta de Cruz Roja Machalí asegura que, gracias a este financiamiento, ven un gran cambio ya que “antiguamente el comedor funcionaba, pero por ejemplo no les podíamos hacer comidas con mucha carne, no teníamos los recursos. Así cambió totalmente la alimentación, que ahora puede ser más equilibrada, con proteínas y carbohidratos. Ahora es más completo: un plato de fondo, una sopa, postre, pan y jugo”. Gracias a esta iniciativa, la filial Machalí de la Cruz Roja pudo duplicar su frecuencia de servicio de comedor solidario, de uno a dos días a la semana.
“Nos ayuda mucho esta iniciativa, y lo pasamos muy bien con las chiquillas acá. Nos tratan como a una reina. La comida siempre ha sido muy buena y esto es muy acogedor”, comenta Carmen Saravia, una usuaria de Machalí que se muestra feliz, ya que muchas veces también puede llevar raciones de comida a casa.




