
El país y nuestra región enfrentan en el último tiempo escenarios climáticos cada vez más complejos, ante sequías e inundaciones. Frente a esta nueva realidad, la empresa sanitaria Essbio traza cada año una hoja de ruta para robustecer su operación mediante una inversión histórica y la integración de nuevas tecnologías e innovación.
Su gerente regional, Hernán Berríos, destaca la gestión hídrica de la compañía, cuya inversión supera los $21.300 millones para 2026, muy superior a los $18.828 millones que se contemplaron en 2025. “El desafío es cada vez más exigente. Nos enfrentamos al cambio climático y a un entorno en constante transformación. Por eso hacemos las inversiones necesarias en la construcción de tanques y renovación de redes a nivel regional, que nos permitan ser mucho más resilientes. Y para eso tenemos que ser innovadores en todo el circuito del ciclo del agua”, comenta.
Además, Berríos explica que los sistemas de agua se proyectan en el tiempo para poder absorber el crecimiento de la demanda por unos 20 años estimados. Sin embargo, “hay algunos fenómenos de migraciones internas; sectores que se empiezan a poblar y se produce un crecimiento mayor. Por ejemplo, Pichilemu, aumentó su población, que antes era en su mayoría flotante, y hay que irse adaptando a esas nuevas realidades. Aparecen nuevas poblaciones, villas, casas, y hay que reforzar las redes, construir nuevas extensiones y tener más estanques de regulación”.
Estas inversiones forman parte de una estrategia a largo plazo, considerando que en los últimos cinco años la empresa ya ha invertido más de $105.000 millones en la región para mejorar la robustez operacional. En la Región de O’Higgins, Essbio cuenta con una infraestructura de 43 plantas de tratamiento y producción de agua potable y 26 plantas de tratamiento de aguas servidas, con presencia en 36 localidades.
En detalle, las principales obras para este año son el fortalecimiento de las plantas de tratamiento de Olivar Alto, Coltauco, San Francisco y Requínoa, con inversiones de $1.635 millones; extensiones de colectores en el sector de Nogales, que está inserto en un programa de mejoramiento de barrio impulsado por el municipio, con una inversión de $1.263 millones; y aumentos de capacidad en la planta de tratamiento de aguas servidas de Peralillo, con $2.731 millones. A ello se suma la construcción de cuatro estanques importantes en las zonas de San Francisco de Mostazal, Requínoa, Rengo y Rosario, para asegurar la calidad y continuidad de estos servicios. También se consideran renovaciones y mantención de redes que suman 20.000 metros de cañería de agua potable y 5.800 metros de agua servida.

PLAN DE INVIERNO: INNOVACIÓN Y PREVENCIÓN
Uno de los pilares fundamentales para sus operaciones es el mantenimiento preventivo del alcantarillado, especialmente ante inviernos intensos, buscando evitar colapsos e inundaciones. En su Plan de Invierno, Essbio utiliza tecnología de vanguardia, como robots radiocontrolados con cámaras para realizar inspecciones televisivas del interior de las tuberías de recolección de aguas servidas, ya que cuando ingresan elementos ajenos es cuando se generan los problemas.
Aquí la innovación juega un papel fundamental. Ante ello, Berríos destaca que la empresa se encuentra en un cambio de paradigma tecnológico: “Optamos por mejores equipamientos, más eficientes, que ocupan menos energía, que son más rápidos en su instalación y usan inteligencia artificial, con la que nos apoyamos. Este proceso de transformación interna nos permite ser más eficientes en los procesos. Y por eso capacitamos a nuestra gente de forma permanente”, dice.
Pese al esfuerzo, el factor humano sigue siendo el mayor obstáculo. “Nuestra labor es la mantención, pero el deber del usuario es hacer un buen uso. Hay casas que conectan sus bajadas de aguas lluvia al alcantarillado y ahí se meten todas las hojas de los árboles”, agrega el representante regional. “También botan de todo a la red de alcantarillado. Además de pañales o toallitas húmedas, hemos encontrado cosas insólitas como colchones, somieres de madera o de alambre antiguos, pelotas de fútbol, botellas, etcétera. También hay quienes abren las tapas en las calles para botar basura”.
Y la incorporación de aguas lluvias también es un tema complejo, según Berríos. No hay una red de recolección de aguas lluvias generalizada en todas las comunas, por lo que muchas veces esa agua se incorpora a los sistemas de recolección de aguas servidas, colapsando el sistema. “Por eso las plantas de tratamiento tienen un sistema de bypass que permite evacuar agua que entra en demasía para proteger la planta. En esos procesos de lluvia se incorpora tierra, piedra, papeles y basura. Este bypass es para que la planta pueda seguir trabajando sin problemas después del evento”, añadió.
Este año, Essbio contempla la mantención de 80.000 metros de redes de agua servida repartidos entre las zonales de Rancagua y San Fernando. Ya han retirado 70 toneladas de elementos ajenos al alcantarillado en el último tiempo, equivalentes a cinco camiones de basura. A ello la empresa suma su Plan de Detección de Infiltraciones para identificar la incorporación de aguas lluvia, descargas ilegales o ingreso de napas subterráneas a la red de recolección, que puedan comprometer la continuidad del servicio.

