El rancagüino, avecindado en Machalí, está por completar su carrera universitaria en Kansas hasta donde llegó becado para -además- defender a su universidad en el tenis.
Cuando la oportunidad llega, hay que tomarla. Eso fue lo que hizo el tenista Javier Contreras, quien, con 22 años, está a un paso de culminar su carrera universitaria en Kansas, Estados Unidos, y donde además puede practicar su pasión: el tenis.
Hace un par de años, el rancagüino avecindado junto a su familia en Machalí, optó por dejar todo e ir tras una aventura que no todos se atreven a realizar: dejar su ciudad natal, sus amigos, para luchar por una nueva vida.
Para llegar al “Southwestern College Moundbuilders Athletics”, Javier comentó a El Rancagüino que “fue un proceso bastante raro. Había dejado de jugar tenis, hasta el 2015, y llegó la oportunidad. Una agencia me contactó, me dijeron que existía la posibilidad de ir a estudiar a Estados Unidos, becado, y seguir jugando al tenis”.
Es más, aquel proceso, dijo, “fue todo muy rápido, me salí del colegio, terminé cuarto medio dando exámenes libres y me fui a entrenar a Santiago”. Y como en juveniles tuvo un buen rendimiento, “eso me ayudó a que se fijaran en mi”.
En Kansas, Javier estudia la carrera de “Bussines Management”, y en mayo culminará su proceso estudiantil. Pero, en el segundo semestre de la temporada 2019-2020, tendrá 25 juegos por disputar en dos meses y medio. Con su equipo, agregó, “nuestra meta este año es ir a nacionales, el año pasado estuvimos muy cerca ya que perdimos en semifinales”.
A DEFENDERSE SIN INGLÉS
El dejar todo para ir a Estados Unidos, de por sí es complejo debido al idioma. Y en sus primeros meses allá Javier se complicó. “Fue mi primera vez fuera del país, mi inglés era muy malo y ni siquiera me podía defender. Mi entrenador vivió en República Dominicana y por eso me comunicaba con él en español. Tenía dos compañeros de Argentina y Colombia. Estaba con ellos, y en el segundo semestre comenzaron a llegar compañeros europeos y tuve la capacidad de hablar más inglés”, puntualizó.
Eso, expuso, “me afectó con las notas, tuve un problema con una clase de ética, la única en que estaba solo. Después mejoré mucho mi inglés cuando tuve que realizar presentaciones ante 70 personas, no te quedaba otra”.
Ahora bien, ¿Jugar tenis de manera profesional allá? “Está presente, en los veranos me voy a trabajar a la Universidad de Stanford. Hago clases a niños entre 6 a 18 años, y allá como se vive y se come tenis, yo temprano voy a entrenar”.
Es por eso que, el llamado de Javier Contreras a los jóvenes de la región es que, si aparecer una oportunidad de salir a estudiar y practicar el deporte que les gusta, “que lo hagan, que tomen la oportunidad. Es una carrera profesional de cuatro años y aunque no tenga inglés allá te ayudan. Es una bonita experiencia el seguir jugando lo que te gusta y complementarlo con los estudios”.
Hijo único
Desde la familia de Javier, confiesan que el dejarlo partir fue difícil. “Imagínate, hijo único. Andaba con él todo el día, para arriba y para abajo, y de un día para otro decidió postular a Estados Unidos porque acá las condiciones para los deportistas no son muy buenas”, comentó Susana Cabezas, su madre.
Es más, cuando Javier tomó la decisión de emigrar, “con el papá (Ítalo) no la podíamos creer, pero lo apoyamos y gracias a Dios le ha ido bien en la universidad tanto en las notas como en el tenis”.