Bovaglio en la antesala de la tercera fecha: “Tenemos que ser inteligentes; el partido que le conviene a Limache es el golpe por golpe”

Foto: Maximiliano Figueroa / El Rancagüino

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O’Higgins afrontará este sábado 14 de febrero, a las 18:00 horas, un desafío que exige madurez táctica. En el estadio Lucio Fariña Fernández de Quillota, el equipo de Lucas Bovaglio visitará a Deportes Limache por la tercera fecha de la Liga de Primera 2026, en un contexto marcado por la seguidilla de partidos y por un rival que, según el propio técnico celeste, ha evolucionado respecto a la temporada pasada.

Bovaglio fue claro desde el inicio de su análisis: Limache no es un equipo que necesite dominar la posesión para ser peligroso. “Te da la iniciativa y, ante un error o una pérdida, te ataca directo”, explicó, subrayando que el verdadero riesgo no está en cuánto tenga el balón O’Higgins, sino en cómo lo pierda. El entrenador considera que su equipo probablemente jugará más tiempo en campo rival, pero advirtió que eso no garantiza control. “Si perdemos mal la pelota, vamos a terminar corriendo para atrás y sufriendo. Cada error no forzado nos puede costar muchísimo”, sostuvo.

El diagnóstico del rival no es superficial. El técnico destacó el poder ofensivo de Limache y el perfil de sus atacantes. “Meneses y Popping Castro no son extremos tradicionales; son jugadores con gol. Y Gonzalo Sosa es un centrodelantero de muchísimo respeto. Estamos hablando de tres futbolistas que, con espacios, son muy peligrosos”, detalló. De ahí que el plan no pase únicamente por la estructura —línea de tres o de cuatro en el fondo— sino por la toma de decisiones y el equilibrio colectivo.

En ese sentido, uno de los puntos centrales que trabajó el cuerpo técnico durante la semana fue el uso de los laterales. O’Higgins quiere proyectarse y asumir protagonismo, pero sin desordenarse. “Si atacamos con los dos laterales al mismo tiempo, quedamos demasiado expuestos. Intentaremos proyectarlos de a uno por vez, para no quedar mal parados ante una eventual pérdida”, explicó Bovaglio. La idea es clara: sostener superioridad o, al menos, igualdad numérica en cada transición defensiva. “El problema es cuando los ataques no terminan. Ahí salen las contras y ellos te dejan tres jugadores rápidos arriba”, advirtió.

El entrenador también abordó la decisión de no entrenar en superficie sintética durante la semana, pese a que el partido se jugará en esa condición. Argumentó que el césped artificial genera mayor impacto en las articulaciones y puede dejar secuelas en un mes de alta exigencia física. Sin embargo, fue enfático en no convertir ese factor en una justificación anticipada. “Es la superficie que tocó. Estamos en igualdad de condiciones y hay que competir. No queremos poner excusas antes de jugar”, afirmó.

La carga del calendario es otro elemento que condiciona la planificación. Siete partidos en 27 días obligan a gestionar esfuerzos con precisión. Bovaglio recordó su experiencia reciente en Palestino, donde debió afrontar un tramo similar de competencia continua, y reconoció que el desgaste no es solo físico, sino también mental. “Muchas veces el foco se deposita en lo internacional y se descuida el torneo local. Eso no nos puede pasar. Cada compromiso tiene que enfrentarse con la misma seriedad”, señaló. Por lo mismo, anticipó que el recambio será una herramienta necesaria. “Jugar siempre con los mismos es imposible. Hemos trabajado con dos equipos en la semana para que, si hay que rotar, el funcionamiento no se resienta”.

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Más allá del análisis táctico, el técnico valoró lo mostrado por su equipo en el reciente triunfo ante La Serena. Aunque reconoció que fue el partido menos vistoso del arranque, rescató aspectos que considera fundamentales para el proceso. “Defensivamente no nos convirtieron y el equipo nunca perdió la cabeza. No apeló al pelotazo ni al desorden cuando el partido se iba. Se mantuvo en el plan y tuvo su recompensa”, reflexionó. Para Bovaglio, esa convicción es una señal de identidad que debe sostenerse incluso cuando el resultado no acompañe.

Con Moreira y Calderón aún en recuperación, pero con el resto del plantel disponible, O’Higgins viajará a Quillota con la intención de extender su buen inicio. El mensaje del entrenador, sin embargo, no se basa en la euforia del arranque, sino en la prudencia estratégica. “Me gustaría que el equipo muestre desde el inicio que quiere ganar, que se posicione en campo rival y tenga la pelota. Pero si el partido se transforma en golpe por golpe, es el escenario que más le conviene a Limache”, concluyó.

Felipe Ogaz también anticipa el duelo ante Limache: “Queremos imponer nuestra idea”

En la antesala del compromiso, el mediocampista Felipe Ogaz analizó el momento del equipo y el exigente escenario que se aproxima.

El canterano vive un presente consolidado en la oncena titular de Lucas Bovaglio. Sin exageraciones ni frases grandilocuentes, prefiere la mesura. “Me lo tomo con tranquilidad y con responsabilidad. Trabajé mucho para comenzar así y ahora quiero seguir ganándome la camiseta”, señaló.

El calendario no da respiro. Se vienen semanas intensas, con competencia local e internacional. Sin embargo, en el plantel el foco está puesto en lo inmediato. “Tenemos partidos muy seguidos, pero vamos uno a uno. Ahora nos toca Limache y estamos preparando ese partido, viendo sus fortalezas y dónde podemos hacer daño”, explicó.

Sobre su evolución futbolística, Ogaz reconoce que hoy cumple una función distinta a la que tenía en sus años formativos, cuando era un volante más ofensivo. No obstante, asegura que el rol actual no le resulta ajeno. “En inferiores varias veces jugué ahí. Me acomoda el puesto, lo conozco y me siento bien”, afirmó.

Bovaglio, según detalla el propio jugador, le ha encomendado una tarea clara: sostener el equilibrio del equipo. “Tengo que preocuparme de que no quedemos largos, ayudar en la circulación y estar siempre bien posicionado. A veces me meto entre los centrales para facilitar la salida y ordenar desde atrás”, explicó, describiendo una labor silenciosa pero clave en el funcionamiento colectivo.

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El escenario en Quillota también será un factor. El sintético del Lucio Fariña no es el favorito de muchos futbolistas, y Ogaz no lo esconde. Aun así, evita que el tema se transforme en excusa. “No es una cancha que me guste mucho, pero lo importante es adaptarse rápido. Ya hemos jugado ahí y sabemos que podemos desarrollar nuestro juego”, sostuvo.

En cuanto al rival, el análisis está claro. Limache es un equipo directo e intenso, con nombres que pueden marcar diferencias. “Son muy verticales y tienen jugadores importantes como Daniel Castro, Joaquín Montecinos y Gonzalo Sosa. No son un equipo de mucha posesión, entonces queremos aprovechar eso, manejar la pelota y llevar el partido a nuestro ritmo”, comentó.

La idea, en todo caso, no cambia. O’Higgins quiere ser protagonista. “Nosotros tenemos una forma de jugar. La intención es ir a imponer nuestras condiciones y buscar el triunfo”, cerró.

El sábado, en Quillota, el equipo rancagüino intentará sostener su buen arranque y sumar en una cancha siempre compleja. El desafío es inmediato. Y el mensaje, claro: foco, equilibrio y convicción.

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