Una fiesta, en todos los rincones de la cancha. El estadio Codelco El Teniente de Rancagua vibró con los casa 11 mil hinchas que, de O’Higgins y Boca Juniors, vivieron el encuentro de vuelta por el play-off de la Copa Sudamericana.
El partido, sin duda, movilizó a una ciudad. Desde temprano en los colegios, y luego en las calles rancagüinas, se respiraba fútbol y eso trasuntó al campo de juego.
Mientras en tres de los sectores de la cancha todo se tiñó de celeste, en el restante predominó el oro y cielo. Hinchas chilenos y argentinos disfrutaron el juego, de las emociones que generó, del gol de Panchito González que estiró la serie a los penales, y también de la definición que le dio la victoria al cuadro xeneize.
Hace mucho tiempo que, el ambiente de partido, estaba así, con la ilusión de dejar en el camino a un grande del continente, hazaña que, estuvo a muy poco de concretarse.
Los mismos forofos, tras el juego, lo decían: Nada que reprochar al equipo. El plantel que dirige Lucas Bovaglio se metió en el corazón de los hinchas y ahora van por nuevos desafíos. (Fotos: Marco Lara/El Rancagüino).
















