Por: Carlos Osses.
El jueves, el Estadio Codelco El Teniente será escenario de una de las noches más importantes del último tiempo para O’Higgins. El cuadro celeste buscará dar vuelta la serie frente a Boca Juniors y avanzar a los octavos de final de la Copa Sudamericana.
El 1-0 registrado en La Bombonera dejó la llave completamente abierta. O’Higgins demostró que puede competir de igual a igual ante uno de los clubes más grandes del continente, pero también volvió a exhibir un problema que se ha repetido en sus últimos compromisos: no ha logrado sostener su idea de juego durante los 90 minutos.
Tras la derrota por el Campeonato Nacional, Lucas Bovaglio volvió a defender el funcionamiento de su equipo. «Me deja tranquilo que, independientemente de los nombres que le toque saltar a la cancha, la idea de juego está clara e intentan plasmarla», comentó.
El entrenador está convencido de que O’Higgins tiene una identidad futbolística definida. Sin embargo, los hechos recientes muestran que esa identidad aparece por pasajes.
En Buenos Aires, el equipo jugó un correcto primer tiempo, compitió y se mantuvo dentro del partido. Sin embargo, con el correr de los minutos perdió intensidad y protagonismo. El mismo patrón volvió a repetirse el fin de semana: un buen primer tiempo y un complemento donde el funcionamiento colectivo se fue diluyendo. Ese será, probablemente, el principal desafío del jueves.
Porque frente a un rival de la jerarquía de Boca Juniors no basta con competir durante algunos tramos del encuentro. Los partidos de esta magnitud suelen definirse por pequeños detalles y por la capacidad de sostener el rendimiento cuando aumenta la presión.
Boca llega con un plantel de mayor experiencia internacional y con futbolistas capaces de resolver un partido mediante una acción individual. Esa diferencia obliga a O’Higgins a acercarse a su mejor versión colectiva.
Sin embargo, el conjunto argentino también ha dejado dudas. La dura derrota por 3-0 frente a Deportivo Riestra dejó al descubierto una faceta que O’Higgins seguramente habrá analizado. Dos de los tres goles llegaron mediante jugadas aéreas, donde la defensa xeneize perdió los duelos dentro del área y permitió que el rival conectara de cabeza con demasiada facilidad. Incluso la prensa argentina comenta que esa fragilidad en el juego aéreo se ha repetido en varios partidos de la temporada.
Ese puede transformarse en un aspecto clave para el cuadro rancagüino. Si O’Higgins consigue generar tiros de esquina, tiros libres laterales y centros con precisión, tendrá una oportunidad concreta para incomodar a una defensa que no ha mostrado la solidez habitual cuando debe defender balones aéreos.

Posibles formaciones
Respecto a las alineaciones probables a horas del encuentro, estas podrías ser las siguientes. En O’Higgins, Omar Carabalí; Felipe Faúndez, Alan Robledo, Miguel Brizuela, Luis Pavez; Felipe Ogaz, Juan Leiva, Martín Sarrafiore; Francisco González, Arnaldo Castillo y Bastián Yáñez. En Boca Juniors, Álvaro Montero; Dylan Gorosito, Nicolás Figal, Ayrton Costa, Lautaro Blanco; Leandro Paredes, Santiago Ascacibar, Milton Delgado y Tomás Aranda; Sebastián Villa, Miguel Merentiel.
La sensación es que la clasificación dependerá tanto de las virtudes propias como de la capacidad para aprovechar las debilidades del rival.
La idea de juego, como sostiene Lucas Bovaglio, parece estar clara. Ahora el desafío será sostenerla durante los 90 minutos. Si a eso logra sumar eficacia en las áreas y explotar las dudas que Boca ha mostrado en el juego aéreo, O’Higgins tendrá argumentos para soñar con una clasificación histórica.
Porque las noches coperas no siempre las gana el equipo con más nombres. Muchas veces las gana el que interpreta mejor el partido, mantiene la concentración hasta el final y aprovecha cada oportunidad que el rival le concede.
